DEL TRAVÉS

ALCHEMIA TEXTILE

Retahila

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Laura rockwell ha escrito un artículo a partir de una entrevista que hizo  ella en persona cuando viajó a Barcelona desde Sevilla para estar aquí el 24 de abril, fashion revolution day.

Enhorabuena desde aqui por la revista y la labor de comunicación que habéis emprendido!

podeis leer el artículo aquí y más abajo.

retahila

La diseñadora de upcycling Del Través abre las puertas de su taller y conversa sobre su trabajo creativo.

La calle de la Lluna se libra del ajetreo típico de las avenidas principales de Barcelona. Está salpicada de transeúntes que pasean por aceras conocidas y por vehículos acomodados en sus flancos. En la esquina que comunica Lluna con Cardona se encuentra un local revestido de cristal, con un escaparate lateral y una puerta añeja que invita a asomarse y especular sobre qué se cuece entre esas paredes.

Tras un giro de llaves, el universo Del Través se abre paso. A la izquierda, una máquina de coser custodiada por un maniquí; a la derecha, varias baldas repletas de cajas, en cuyo interior se encuentran clasificadas las prendas que servirán para confeccionar nuevos diseños; y al frente, una mesa de trabajo, otra para planchar y una estantería disimulada, con más tejidos que revivir.

La diseñadora Fiona Capdevila transmite calma e inquietud, cualidades que, a pesar de parecer antagónicas, se entrelazan en una sintonía semejante a la de la ropa usada con sus ideas, convertida en algo nuevo. “El mito del alquimista medieval que transmuta los materiales pesados en oro (…), es una metáfora de que algo que no tiene valor lo convertimos en algo súper valioso”, explica Capdevila, quien utiliza prendas desechadas como su materia prima, diseñando en función de patrones ya construidos.

Ese cambio de estados es el que ha dado el sobrenombre “alquimia textil” a su marca Del Través, pues cuando comenzó su trayectoria en 2002 el concepto de upcycling no existía. El nombre de la marca también tiene su historia: “En mis inicios para poder encajar los patrones con los materiales a veces me encontraba que era imposible hacerlo al hilo. Empecé girando el patrón y dije «ostras, esto es del través de la tela, no se puede (…). Bueno, voy a probar»”. Para la diseñadora, este procedimiento representa también un valor de la marca, y es que no hay necesidad de perpetuar normas cuya validez social es más que cuestionable: “No es transgredir por transgredir, es transgredir para encontrar nuevas formas de hacer cosas”.

El rescate de tejidos que tanto entusiasma a Fiona Capdevilla parece tener origen en su infancia: “Lo llevo un poco en la sangre (…).Ya desde niña, si encontraba una tela antigua, me la iba arramblando y me iba haciendo mi colección. Aprendí a coser con mi madre”. También comparte cómo veía a sus abuelas deshacer mantas y jerséis, regenerando ovillos de lana que posteriormente utilizaban para confeccionar otras ideas desde cero.

Esta preferencia afecta tangencialmente al proceso de creación, ya que no parte, como suele ser habitual, de un rollo de tela, sino que ha de tener en cuenta un patrón ya predeterminado. Es por eso que Marta Hereu, una joven diseñadora que colabora con Del Través, afirma con rotundidad que es “mágico” aprender de cómo trabaja Capdevila: “Ves cómo lo va montando. No hay escuela para que te lo enseñen”.

Fiona Capdevila reconoce que en sus inicios se dejaba guiar más por los materiales, pero que después de más de diez años desarrollando esta técnica ha aprendido a aplicar sus diseños de otra forma: “Lo que estamos generando como sociedad a nivel textil sigue unos patrones. Cuando ya los vas conociendo esto te permite diseñar sabiendo lo que existe”. A pesar de que ha adquirido cierta independencia, confirma que “la materialidad es súper importante” y que en sus diseños no existe una separación entre el papel y la realidad, sino que en todo momento formula “un diseño vinculado a un material”.

A estos esfuerzos se une la selección minuciosa de los tejidos: “Tengo muchísima manía a los sintéticos, pero aún le tengo más manía a las mezclas de algodón con poliéster”, refiriéndose, en general, a las combinaciones de fibras naturales con sintéticas, ya que “es un material que luego ni es reciclable y que envejece muy mal”. La experiencia le ha permitido identificar esos tejidos que con el tiempo no sólo no pierden calidad, sino que “ganan carácter”.

El listón está muy alto. Fiona Capdevilla es una profesional exigente que busca un producto bien acabado y eso dificulta la tarea de rescate textil: “Tenemos que localizar los materiales (…), ponernos de acuerdo con las entidades que recogen la ropa de la facción doméstica, que te entiendan lo que tú quieres hacer”, y después llega el momento de seleccionar materiales y clasificarlos en el taller. “Casi como ir a la mina”, ríe la diseñadora, quien habla de “extracción” de prendas por el laborioso proceso que sucede hasta que la nueva creación ve la luz.

Tras conocer su rutina de trabajo, no sorprende que la trazabilidad sea un valor que a veces corra el riesgo de tambalearse: “En el caso del reciclaje es un reto muy grande porque partimos de materiales que no sabemos de dónde vienen”. Aún así, Capdevilla considera que es importante desarrollar un método con cierto rigor. En ese afán ha creado unas fichas de producto en las que queda constancia de todos los materiales empleados en cada prenda; bien porque ha podido rescatar la etiqueta que detalla la composición o bien por el resultado de un estudio propio para identificarla.

En el etiquetado se reflejan los materiales que componen la prenda, un listado de sus posibles orígenes, su número de variación, y una descripción de qué es la “alquimia textil”. Quizá lo más curioso sea que incluye el peso del producto: “Lo ponemos con una huella verde y es para informar de las fibras vírgenes que hemos dejado de usar usando fibras que ya existían”. Por si fuera poco, la diseñadora desea seguir ampliando la transparencia en Del Través, incluyendo los nombres de las personas que han trabajado en cada prenda.

A pesar de los sacrificios necesarios, Fiona Capdevilla conserva el amor por su saber-hacer, al que considera un trabajo profundamente creativo: “¿Cuál es esa quintaesencia que hace transmutar el plomo en oro, que es algo intangible, algo inasible? Pues sería esa creatividad (…). No es todo «dos y dos son cuatro», no hay una fórmula matemática, siempre falta ese ingrediente de arte, de sensibilidad”.

Como integrante de Asociación de Moda Sostenible de Barcelona (AMSBCN), la diseñadora opina que “si no se hacen acciones en conjunto, no se llega realmente a un gran público”. Se muestra convencida de que la moda sostenible es el camino, aunque “aún falta tiempo para que se genere un cambio en los hábitos de consumo, habiendo como existe la posibilidad de comprar ropa tan barata”. La meta está clara, “un consumidor más emancipado, más libre pensador, con más criterio y más estilo personal”.

Al abandonar el número trece en la calle de la Lluna, el buen ánimo y el trabajo constante que se respira en el taller ha contagiado a quien minutos antes entraba en él. El observar que son muchas las personas dedicadas en cuerpo y alma a pensar la moda de otra forma, indica que, en palabras de Fiona Capdevila, está en camino “una transformación de raíz”.

Revista Retahila (perfil Laura)

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